sábado, 20 de diciembre de 2008

Mi viaje a Barcelona 2-0 (bis)

Llegamos al hotel y allí nos encontramos con Santi, su padre Eulogio y Yamal.

Mi idea era descansar y luego pasear un poco, comerme un pan con tomaca y a dormir, para estar fresco el día siguiente.

A eso de las 21,00 horas, Trona nos dijo que tenía una cena con un compañero suyo y que nos había reservado mesa. Así que taxi y a cenar. Pantagruélica cena. El restaurante Tritón, de las tres B, sólo tenía dos, bonito y bueno.


Eulogio resultó ser muy agradable y ameno, como su hijo (de nada Santi).
Una vez finalizada la cena, taxi y vuelta al hotel, que ya tocaba. Había sido un viernes de lo más aprovechado.

Al día siguiente yo había quedado con mi cuñada, cuñado y sobrinos que viven en L'Hospitalet, así que no fui con ellos a Las Ramblas.




Pasearon por la Rambla y luego se fueron a comer con Arturo, Enrique, el hijo de Arturo y amigos.

Ya sin familia me fui al hotel, descanse un poco y a las cuatro me pertreche de mi bufanda, de mi gorro y de mis guantes y allá que voy. Fui en guagua, porque tenía tiempo y me gusta ver la ciudad. Es bonito llegar al estadio y ver todo el ambiente que hay. Puestos, gente de un lado para otro, policías. Ahora que lo pienso no vi a los seguidores del R. Madrid. ¿Fueron?

Para hacer tiempo me fui al Museo del Barça y cuando salí me encontré a Yamal que estaba esperando a unos socios de la peña para darles las entradas. Luego nos fuimos a ver en el Palau el partido de fútbol sala, que es lo que me gusta.


Acabó el partido del Palau y para el Camp Nou. Minutos antes de salir del Palau, alguien dijo que estaba lloviendo. Cuando terminó el partido salí, y efectivamente estaba lloviendo y mi idea fija era llegar cuanto antes al estadio. No pensé en comprarme un chubasquero y lo pagué caro.

Buscar mi puerta de entrada, encontrarla, sacar mi entrada y el torno con la puta luz roja me avisaba que no era la entrada correcta, empiezo a buscar la entrada; entre la del museo, la del fútbol sala, me hice un lío y me temí lo peor, al final salió la luz verde. Pa dentro.

Subo las escaleras y en cada tramo iba viendo el estadio. Acojonante. Al fin llego a mi sitio, me ubico y como estaba lloviendo opté por ir dentro hasta la hora del partido.

Allí estaba Mingo que teniamos las entradas juntas. Hablamos, y llegamos a la conclusión de bajar al piso inferior para poder ver el partido bajo techo. Mingo se sentó en la escalera y yo opté por ir a mojarme.

Cuando volvía a subir, me dio por comprarme un Toblerone y a la chica que me atendió le pedí que si tenía un periódico o cartón para darme. La chica me dio una bolsa de basura grande, lo que le agradecí encarecidamente.

Habían salido los jugadores a calentar, me armo de valor y con mis pertrechos salgo a la lluvia.

Empezó el partido y seguía lloviendo, la verdad es que no me daba cuenta de la lluvia, supongo que sería por la emoción. Había a mi izquierda un tio con paraguas, que el desagüe me caía a mi directamente. Creo que le empujé el paraguas por lo menos 13 veces con delicadeza, cuando faltaban 15 minutos para finalizar el partido le pegué tal empujón al puto paraguas, que el hombre optó por cerrarlo. Si lo llego a saber lo hago antes.

Mirando a los focos del estadio y luego por la tele, llovia que daba gusto. Creo que no sentí la lluvia, porqué el Barça no marcaba.

Al fin se desató la locura y si antes no sentía la lluvia, ahora menos. Gooooooooool. Gooooooool.

Terminó el partido Barça 2 - R. Madrid 0. De puta madre.

La salida del estadio es una aventura. Aquello parece la marabunta. Seguía lloviendo y Yamal me había dicho que cuando saliese fuese a la derecha hasta El Corte Inglés, que allí sería más fácil encontrar taxi.Tiré para la derecha pero en un momento determinado vi una guagua y sin saber donde iba me subí. Una vez dentro me enteré que iba a la Plaza de Cataluña. De puta madre. Llego a la Plaza y taxi para el hotel. Cerca del hotel hay un bar "Yate", allí me tomé mis cervezas y mi bocadillos de jamón y tomaca. Buenísimos. Claro, había ganado el Barça.

Llegaron los "madrileños", Trona, Germán, Arturo y Enrique, junto con el culé Mingo. Como siempre que se pierde, todos eran disculpas. Vale, ganó el Barça.

De allí al hotel y hasta mañana.

El viaje de vuelta fue de lo más tranquilo, verdaderamente estaba cansado y pensaba ¿Y si hubiese perdido el Barça?. No me gusta la ciencia ficción. Hasta la próxima.


En el aeropuerto de Barcelona de regreso.
Adivina, adivinanza: ¿Quiénes son los "madrileños"?
Pista: Tienen varias cosas en común.

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